25 años de OT

Aquella chica que soñaba con brillar y nunca dejó de hacerlo

Hay cosas que solo quienes vivimos aquel 2001 podemos entender. El sonido del teléfono fijo, los mensajes de texto que había que escribir pulsando tres veces la misma tecla, los CD grabados con nuestras canciones favoritas… y aquella costumbre de sentarnos delante de la televisión para ver qué estaban haciendo unos chavales encerrados en una Academia.

No había redes sociales, ni stories, ni TikTok. Pero había algo que hoy parece casi imposible: un país entero pendiente de las mismas personas, cantando las mismas canciones y comentando al día siguiente lo que había pasado la noche anterior.

Y entre aquellas voces estaba la de una chica mallorquina, de mirada intensa, carácter fuerte y una personalidad que no necesitaba demasiadas presentaciones. Se llamaba Laura, aunque muy pronto todos empezaríamos a conocerla como Chenoa. Lo que nadie sabía entonces es que aquella aventura iba a durar mucho más que unos meses.

Cuando Chenoa entró en Operación Triunfo, el 22 de octubre de 2001, tenía 26 años y una vida bastante diferente a la de algunos de sus compañeros. Había trabajado, había cantado en hoteles y sabía que dedicarse a la música no era precisamente un camino de rosas.

Quizá por eso conectó con el público desde el primer momento. Porque no necesitaba aparentar nada. Era espontánea, divertida, sensible y tenía ese carácter que la hacía inconfundible. Se emocionaba sin esconderlo, se reía sin contenerse y vivía cada canción como si fuera la última. No había filtros ni discursos preparados. Solo una chica con las ideas claras, muchas ganas de cantar y una personalidad que traspasaba la pantalla.

Chenoa no ganó aquella primera edición. Quedó cuarta. Pero el tiempo ha demostrado que hay historias que no se deciden en una final. Porque una cosa es ganar un concurso y otra muy distinta es conseguir que, 25 años después, la gente siga emocionándose contigo. Y eso no lo decide un jurado, ni una votación, ni un puesto en la clasificación. 

Cuando tú vas, Atrévete o Todo irá bien se convirtieron en parte de la banda sonora de toda una generación. Y lo mejor es que siguen sonando, porque Chenoa continúa subiéndose a los escenarios, llenando conciertos y compartiendo su música con un público que lleva un cuarto de siglo creciendo a su lado.

Pero los escenarios no han sido el único lugar donde ha conseguido hacerse un hueco. Porque, si algo ha demostrado durante estos 25 años, es que todavía tenía muchas facetas por descubrir. La hemos visto sacar su lado más divertido y espontáneo como jurado de Tu cara me suena, ponerse al frente de formatos como The Floor o Dog House e, incluso, presentar las últimas campanadas. Y cuando parecía que ya la habíamos visto hacer de todo, llegó uno de los capítulos más especiales de su historia.

En 2023, Chenoa volvió a Operación Triunfo. Pero esta vez no lo hizo como concursante, sino como presentadora. La misma joven que había entrado en aquella Academia con un sueño por cumplir era ahora quien acompañaba a una nueva generación de artistas dispuestos a perseguir el suyo.

Y había algo especialmente bonito en verla allí. Porque nadie tenía que explicarle lo que se sentía al otro lado de la pasarela. Ella conocía los nervios, las emociones, las despedidas y esa ilusión de saber que tu vida podía cambiar en cuestión de minutos.

Han pasado 25 años desde que Operación Triunfo nos cambió la forma de vivir la música. Desde que empezamos a aprendernos canciones de memoria, a emocionarnos delante del televisor y a sentir que aquellos desconocidos que perseguían un sueño eran, de alguna manera, parte de nuestra vida. Y entre todos ellos estaba Chenoa. Aunque entonces no podíamos imaginar todo lo que vendría después. Ni ella, ni nosotros.

Porque aquel 2001 vimos brillar a una chica que soñaba con hacerse un hueco en la música. Lo que no imaginábamos era que, 25 años después, seguiría encontrando nuevas formas de sorprendernos. Y nosotros, nuevas razones para admirarla y de estar muy orgullosos de ella.

Fotografía: Jose Irún