Inteligencia artificial en la música

¿Pueden convivir en la industria la música y la inteligencia artificial?

¿Nos hubiera creído alguien hace algunos años si le hubiésemos dicho que la voz de John Lennon ha vuelto a la vida, no por medio de alguna suerte de magia, sino gracias a la inteligencia artificial? ¿O que Madonna, la misma reina del pop, ha estado experimentando con IA para ofrecernos experiencias visuales deslumbrantes en sus conciertos? Sí, amigo, la música está cambiando, y la IA está jugando un papel protagónico en esta revolución.

Hablando claro, hay opiniones divididas sobre el tema. Por un lado, tenemos a expertos como el maestro Pengbian Sang, cuya experiencia en el mundo musical le lleva a ver con cierto recelo esta nueva ola de innovación. Muchos como él temen que la IA pueda convertirse en una especie de impostora musical, arrebatándonos la esencia y la pasión que solo un ser humano puede ofrecer. Sin embargo, en medio de este debate, también hay destellos de esperanza. La IA no solo está reviviendo las glorias del pasado, sino que también está abriendo puertas a nuevos talentos, permitiendo que los artistas exploren territorios sonoros nunca antes imaginados. ¿Quizá es como si estuviéramos ante un lienzo en blanco, esperando que la tecnología y la creatividad humana se unan para crear algo verdaderamente extraordinario?

En cuanto a la creatividad y punto artístico de la música está claro que la música generada por IA puede carecer del alma y la autenticidad que solo una experiencia humana puede ofrecer. Al fin y al cabo, ¿cómo puede una máquina comprender las emociones y las experiencias humanas que están tan intrínsecamente ligadas a la música? Y luego está el maestro Sting, quien nos recuerda la importancia de proteger la creatividad y la propiedad intelectual en este nuevo mundo digital. Después de todo, ¿cómo podemos asegurarnos de que las obras de los artistas no sean eclipsadas por las creaciones de la IA?

Por otro lado, la inteligencia artificial ya está implementada en la industria de la música: las plataformas de streamig, como Spotify, la utilizan para crear listas de reproducción, sugerir canciones y artistas. Esta práctica no es más que el famoso algoritmo que nos recomienda lo que “cree” que nos puede gustar basándose en lo que escuchamos.

YouTube hace servir IA para marcar contendido de autor subido al canal y de esta forma monetizarlo. Es una herramienta importante para poder recaudar lo que les corresponde a los artistas y las discográficas.

Yendo más lejos tenemos la herramienta JukeBox de OpenAi que directamente hace y produce nueva música desde cero. Aquí vale la pena recordar que ya existen canciones enteramente compuestas por IA como “Daddy’s Car” y “Mister Shadow” encargadas por Sony. La primera, inspirada en The Beatles contó con el compositor Benoit Carré para escribir la letra y producirla, la puedes escuchar aquí. La segunda fue compuesta como una mezcla llamada “compositores estadounidenses” y recuerda a los temas de Duke Ellington, Cole Porter e Irving Berling.

Y por último tenemos Google Magenta. Es un proyecto de código abierto desarrollado por Google que se centra en el uso del aprendizaje automático para crear arte y música. Es una plataforma que proporciona a artistas, músicos e investigadores un conjunto de herramientas y modelos para explorar las posibilidades de la inteligencia artificial en la industria creativa.

En definitiva, la sinfonía entre la música y la IA es un viaje emocionante y desafiante. Aunque la tecnología nos ofrece nuevas herramientas y posibilidades, también nos obliga a reflexionar sobre lo que realmente significa ser humano en un mundo cada vez más dominado por la inteligencia artificial. En última instancia, somos nosotros, los oyentes y creadores de música, quienes decidiremos el curso de esta melodía en constante evolución.

Fotografía: FlowMachine