Qué piden los artistas en backstage II

Backstage de locos: lo que llegan a pedir las estrellas antes de salir al escenario

Te damos la bienvenida al universo backstage, ese lugar sagrado donde los artistas no solo afinan la voz, sino también sus caprichos. Porque, si todavía no lo sabías, el verdadero espectáculo comienza en el camerino. Te contamos algunas de las peticiones más locas de nuestros artistas favoritos.

ADELE: reina del soul y del té (no ácido, gracias)

La diva británica no se complica demasiado… o sí, dependiendo de tu definición de “normalidad”. Su ritual va de infusiones, de miel (pero no orgánica), chicles para el aliento perfecto, un paquete de Marlboro Light, mechero (obviamente), y fruta, siempre y cuando no tenga la insolencia de ser cítrica. Y, como debe ser, Adele prefiere que su snack no le haga una guerra ácida al estómago justo antes de darlo todo con temazos como Someone Like You.

VIDEO: Adele | Someone like you

RIHANNA: diva del estilo, incluso en el backstage

Nuestra Rihanna no entra a un camerino, entra a su propio universo decorado. Podríamos afirmar que lo transforma en una mezcla entre spa escandinavo y set de videoclip. O quizá está más bien sacado de un club nocturno en miniatura, ya que la de Barbados pide que todo esté en azul o en negro. Le encanta la elegancia salvaje llenando el espacio de alfombras de estampados de animal, velas de la marca Archipelag Black Forest, y jarrones —¡cuatro!— con tulipanes sin hojas o lirios Casablanca, nada de vegetación salvaje.

ALICIA KEYS: alma zen con hambre gourmet

La reina del piano no se conforma con un menú. No, ella quiere tres. Y no de cualquier sitio, quiere probar los restaurantes locales de marisco e italianos con hasta 7 packs de cubiertos de metal. Ella también es una apasionada de las velas, aunque no le hace falta ninguna marca en concreto, solo que sean de esencia de vainilla, frutas silvestres, mandarina o jengibre.

JAY Z: la multiplicación de camerinos como nuevo deporte olímpico

El rapero y magnate necesita siete habitaciones distintas, y cada una de ellas debe estar a 22ºC exactos. ¿Para qué? Es un auténtico misterio. Quizá una para meditar, otra para ensayar, otra para hablar con Beyoncé… Y en cuanto a snacks, es mucho más sencillo: manteca de cacahuete y mermelada de uva, eso sí, de buena calidad. Mejor no meternos en líos por una confitura del montón.

TAYLOR SWIFT: dulzura con especificaciones

No nos podemos dejar engañar por su carita angelical y sus letras de desamor: Taylor no deja nada al azar y es también una diva logística de nivel experto. En su camerino no puede faltar un buen pan de calabaza, mantequilla y tres paquetes de queso Kraft (porque uno es pobre, dos es amateur y tres es protocolo Swiftie). La lista sigue con bebidas variadas (que son casi tan variadas como su discografía), caramelos Twizzlers con sabor a regaliz y, por supuesto, helado Ben & Jerry’s de riquísimo chocolate.

KANYE WEST: el delirio hecho camerino

Ya sabíamos que Kanye no podía quedarse atrás en esta carrera por la excentricidad. Olvidémonos de lo básico, necesitamos sillas especiales para su peluquero, zapatos para la ducha y bálsamo labial Carmex, porque los labios de un genio no pueden agrietarse en plena actuación. Pero lo mejor está por venir: necesita alcohol, y no en plan “una botellita para brindar”, no. Hablamos de una barra libre portátil en su backstage.

PAUL McCARTNEY: el vegano zen y exigente

Cuando eres un Beatle, puedes pedir lo que te dé la gana… y Paul lo sabe. Su camerino es una oda al respeto por la vida, la luz suave y la botánica. Además, como buen veggie, se asegura de que nada en su entorno backstage provenga de animales. Eso incluye la comida, los materiales, y probablemente hasta los pensamientos del staff.  También es muy fan de los lirios Casablanca y, atención: ¡necesita 20 docenas de toallas!

Así que ya sabes: mientras tú celebras tener café gratis en la oficina, otros exigen jarrones de tulipanes sin hojas o 20 docenas de toallas. Pero es que el backstage no es solo un espacio para coger fuerzas antes del show, es su templo y el parque de atracciones sensorial que todos querríamos tener.

¿Exagerado? Quizá. ¿Divertido? Sin duda.