Músicos por la salud

La fundación Músicos por la salud, una medicina probada en 500.000 pacientes de todo el país, ya ofrece microconciertos en los principales hospitales y centros sociosanitarios españoles.

La fundación Músicos por la Salud ya ha conseguido llegar a 500.000 pacientes de salud mental en todo el país gracias a los pequeños conciertos que ofrecen. Esta iniciativa de carácter solidario está avalada, además de por pacientes de la unidad de psiquiatría que ya disfrutan de todos los beneficios de la música, también por evidencias científicas de que dicha terapia «mejora el estado de los pacientes y acelera su recuperación«.

Así pues, la ONG en cuestión programa microconciertos durante todo el año de manera que esta terapia tenga cierta continuidad, un factor complejo cuando se trata de entidades o acciones de carácter solidario. Con todo, hay músicos que consiguen hacer hueco en su agenda y acudir de forma periódica a estos centros, tales como por ejemplo Katia Márquez, quien toca la guitarra cada semana en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Este “poder sanador” de la música se materializa asimismo en casos concretos pues, tal y como asegura el propio personal sanitario, «ha habido pacientes que se han recuperado antes y su ingreso ha sido diferente gracias a la participación de la música y actuaciones como la de Katia”. Además, hay estudios que aseguran que la música reduce en un 27% la ansiedad de los pacientes y aumenta su bienestar significadamente.

Más allá de estas evidencias, la iniciativa también resulta ser un canal que incita a la socialización. A veces no es preciso comunicarse mediante el habla para poder compartir experiencias con otras personas, y este es un recurso muy útil para pacientes con autismo, o incluso personas identificadas como conflictivas; algunas de ellas, gracias a esta musicoterapia, “han conseguido mejorar su conducta y sentirse reconocidas, identificadas y parte del grupo” en palabras de Juan Francisco Blázquez, enfermero de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Los citados microconciertos también han logrado “involucrar a los pacientes hasta tal punto que terminan bailando, haciendo la conga, dando palmas o tocando un instrumento”, asegura Blázquez.

Se trata pues de una gran noticia que esperemos siente precedente en los organismos sanitarios de nuestro país, teniendo en cuenta que, de acuerdo con una encuesta europea de salud, a mediados de 2020 había 2,1 millones de personas que presentaban un cuadro depresivo. Secuelas de la pandemia o no, estas acciones constatan la importancia de visibilizar cada vez más la salud mental y dotar de herramientas para su cuidado.

Fot. Getty Images

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